Alonso Bianchi
Tengou - Star of Conflagration
- Edad: Aparenta entre 35 y 40 años
- Fecha de nacimiento:
8 Febrero 402 - Altura: 192cm
- Peso: 96kg
- Raza: Humano
- Pelo: Castaño Oscuro
- Ojos: Marrones
- Piel: Muy morena
- Ciudad: Middleport
- Relaciones:
- Diane (Primera Esposa)
- Kika Bianchi (Hija)
- Gwil Bianchi
(Hijo) - Lianne (Segunda Esposa)
- Elisa Bianchi (Hija)
- Kika (Tatarabuela)
- Atsuko Sun (Protegida)
- Alfred Tennyson
(Hermano de Sangre) - Ryoichiro Sun
(Hermano de Sangre)
- Armas: Sable (Egon)
Historia
Alonso nació en la ciudad de Middleport en la región más occidental de las Naciones Insulares. Los Bianchi eran una familia rica de mercaderes, que había amasado gran parte de su fortuna durante la época de los Cañones de Runas.
Desde pequeño, Alonso siempre sintió una profunda fascinación por la mar. Perdía gran parte de su tiempo en el puerto, escuchando a los marinos y jugando con los pescadores. Sin embargo, sus padres no estaban dispuestos a tolerar ese comportamiento del joven. Ya habían planeado todo su futuro, y este no incluía convertirse en un vulgar pescador.
Sus profesores trataron de educarlo en diversas tareas administrativas, pero Alonso se distraía con facilidad y se escapaba a menudo.
Sueños con el Mar
Con solo 12 años de edad, Alonso escapó definitivamente de casa, colándose como polizón en un barco que partía rumbo a Obel. No tardaron en descubrirle a bordo, pero ya era demasiado tarde para dejarle en puerto. El chico tuvo que pagar su pasaje limpiando la cubierta, pescando y con otros trabajos menores. A pesar del agotador trabajo, estaba feliz por haber partido hacia la aventura.
Durante el trayecto, el barco fue asaltado por piratas, que robaron toda la valiosa carga y mataron a un gran número de marineros. Alonso se escondió aterrado, pero no pudo evitar ser descubierto y que le reconocieran. Le tomaron como rehén y pidieron un rescate a su familia. Los meses que pasó capturado por los piratas fueron los peores de su vida. Estaba aterrado y casi no recibía comida ni agua.
Los padres de Alonso, para poder pagar el rescate a los piratas, tuvieron que pedir gran cantidad de dinero prestado, en especial a Randall el hermano del padre de Alonso. Randall siempre fue muy temerario. Estaba orgulloso de haber heredado sangre de su bisabuela la famosa pirata Kika, y no dudó en usar su nombre para bautizar su barco. Gracias a él logró amasar una importante fortuna traficando con varios productos ilegales.
Tras el rescate, los padres de Alonso querían que volviera a sus tareas, pero Randall aprovechando la deuda por el dinero del rescate les exigió que Alonso le acompañara durante uno de sus viajes.
Durante un año, Alonso recorrió junto a su tío todas las Naciones Insulares, desde Falena hasta Kanakan e incluso más al norte traficando con los traficantes fluviales del Imperio de la Luna Escarlata. A su vuelta a casa, Alonso estaba obsesionado con adquirir su propia embarcación y vivir como su tío Randall.
Habiendo alcanzado la edad óptima para ingresar en el cuerpo de oficiales de las Naciones Insulares, presentó un gran número de solicitudes a la comandancia en Obel. Sin embargo, sus padres consiguieron que le rechazaran para todas.
Iluya
Los años pasaron, siendo rechazado con cada nueva promoción de marinos de Obel. Finalmente, tras alcanzar los 15 años de edad, decidió buscar alternativas con las que cumplir su sueño. No quería convertirse en un pirata, su experiencia había sido tan atroz que prefería acabar con ellos. Tampoco quería convertirse en mercader o traficante como su tío Randall. Alonso deseaba estar al mando de un enorme navío de guerra como los de Obel, y luchar en grandes batallas marítimas como las que hubieron durante la Island Liberation War.
Sin pensarlo demasiado, robó a sus padres varios miles de potchs y compró en secreto un pasaje hacia Iluya. Tras la larga travesía, quería encontrar otro navío que le llevara hasta Kanakan. Los marinos habían transmitido la noticia sobre la apertura de una nueva Academia Militar en Kanakan. Quienes pasaran las pruebas podrían convertirse en oficiales de flota naval que Kanakan quería crear. Sin embargo, en Iluya descubrió que el próximo navío hacia Kanakan no saldría hasta medio año más tarde. Para entonces, las pruebas ya habrían terminado.
Alonso comenzó a perder el tiempo en tabernas, desperdiciando el dinero robado en bebida, hasta que una noche, un comentario sobre los marineros de agua dulce del Imperio, le llevaron a pelear con un chaval del norte. Tras la pelea, siguieron bebiendo juntos hasta emborracharse. El joven se llamaba Alfred Tennyson y había huido de casa como él.
Juntos pasaron varios días, entre risas y broncas, esperando que algún barco les acercara al norte para enlazar con algún otro navío que les llevara hasta Kanakan.
El Juramento de Iluya
Una semana después por la noche, mientras volvían borrachos al granero donde pasaban la noche, vieron a un tipo extraño que les heló la sangre. El encuentro les despejó la mente, lo suficiente como para decidirse a seguir al individuo. Fueron tras él durante varios minutos hacia las afueras de la ciudad, hasta que vieron como alguien se lanzaba sobre la sombra.
Un jovenzuelo que apenas alcanzaba los 10 años de edad, se lanzó sobre el extraño colgándose a su espalda. Alfred y Alonso se miraron durante un instante y se lanzaron también sobre el tipo sospechoso, golpeándole sin descanso hasta que juntos lograron reducirle.
El chico que les había ayudado era muy joven, quizás demasiado. Sus ropas estaban sucias por el barro y por la lucha, pero se notaba que eran de calidad. El jovenzuelo se presentó como Ryo. Les contó que había visto a ese tipo rondar cerca de su barco en el puerto y le había reconocido. Le habían contado historias de unos asesinos del Reino de Falena llamados Puerta del Averno. Ese individuo andaba a hurtadillas como ellos y llevaba ropas parecidas, solo podía ser un asesino de Puerta del Averno. Registraron sus ropas y encontraron un mensaje extraño que no pudieron leer, sin duda era un asesino con una misión secreta.
Con el ruido de la pelea, los vecinos se habían despertado, y la gente acudía a ver que sucedía. También aparecieron varios guardias que al ver la escena se llevaron al extraño y a los tres chicos a la mansión del magistrado local.
Alonso se dio cuenta de que el chico tenía algo extraño. Sus ropas parecían de Obel, incluso de la nobleza de Obel. Su acento era refinado y suave, se notaba que había estudiado, y a pesar de todo no dudo en lanzarse sobre un asesino. Cuando los soldados llegaron, le trataron con respeto, como si se tratara de alguien importante. Alonso estaba seguro de que se trataba de un noble de Obel, quizás incluso de la familia real.
El magistrado tardó en llegar, junto con más gente, todos ellos parecían muy enfadados. Por lo visto, el extraño no era un asesino de Falena sino un Ninja de Iluya, como los que sirvieron a Lino en Kuldes durante la guerra. Un hombre de aspecto sobrio y sereno se llevo a los tres chicos, y continuó reprendiendo al joven Ryo, hasta que Alfred asumió todas las culpas. Gracias a Alfred, Alonso y Ryo recibieron castigos menos severos.
Sus charlas con Ryo demostraron que no se equivocaba. Era un noble de Obel, y por casualidades de la vida, también viajaba rumbo a Kanakan y su academia. Aquella era la oportunidad que había estado esperando, y no la desaprovecharía. Los castigos duraron casi un mes, pero durante todo ese tiempo, los tres chicos se convirtieron en amigos inseparables.
El barco de Ryo partiría al día siguiente, y Alonso ya se había unido a ellos. Alfred pensaba quedarse en la isla, hasta encontrar un transporte que le llevara al norte. Pero Ryo logró convencerlo para que les acompañara. Alonso le había contado muchas cosas de la Academia Militar, sabía que no rechazaría el ofrecimiento.
Los tres decidieron unirse a la nueva Academia Militar de Kanakan. Se convertirían en los mejores de la promoción y se ayudarían unos a otros. Juntos hicieron un juramento de sangre. Aunque tenían apellidos distintos, juraron convertirse en hermanos. A partir de ese día, unirían sus fuerzas para alcanzar un propósito común, y ayudarse mutuamente ante cualquier peligro.
Al día siguiente, su barco partió con destino a Kanakan.
Aventuras en Kanakan
Alonso sabía que si querían entrar los tres juntos, él y Ryo debían entrenar a fondo a Alfred. Su estilo de lucha era demasiado bruto, y nunca pasaría la selección. Entrenaron a fondo durante todo el viaje a Kanakan bajo la atenta supervisión de Ryo. Ryo no les dejaba descansar ni siquiera por la noche.
Al llegar a Kanakan la situación no cambió demasiado. Los tres se escapaban a menudo para entrenar fuera de la ciudad. Durante una de sus aventuras se escondieron en el faro al sureste de la ciudad. Allí descubrieron unas escaleras que llevaban a una gruta secreta.
Alfred y Alonso reconocieron el lugar, parecía un refugio de contrabandistas. Durante uno de los viajes con su tío, Alonso vio como usaban una cueva parecida para introducir mercancías. Era un lugar peligroso, si los traficantes les descubrían sus cuerpos aparecerían muertos en el puerto. Por suerte, Alfred también parecía tener prisa por escapar.
Decidieron salir de allí cuanto antes, pero antes de poder escapar escucharon ruidos en el piso superior. Desde el mar, llegó un pequeño bote de remos con varias personas en su interior. Desembarcaron varios paquetes e hicieron sonar una campanilla. La compuerta se abrió en el piso superior y trasladaron la carga con cuerdas y poleas.
La calma no volvió hasta altas horas de la noche. Estaban hambrientos y decidieron que era el momento de desaparecer. Uno a uno, subieron las escaleras hasta el faro y salieron al exterior. Cuando respiraban aliviados, les sorprendió un hombre de rasgos aguileños. Antes de que pudieran actuar, agarró a Ryo por la espalda (el más pequeño y la víctima más fácil). Pero al sentir el peligro, el joven reaccionó y con una llave de judo lanzó a su agresor sobre su cabeza. El hombre acabó colgando al borde del acantilado, agarrándose con desesperación. Alfred intentó ayudarle, pero su brazo era demasiado corto, y el hombre terminó cayendo al vacío.
Encontraron sus cosas cerca de la puerta del faro. En su bolsa había grabado un pájaro, parecía un halcón.
Varios días después escucharon los rumores de que el mar había devuelto el cuerpo de un famoso ladrón y asesino. Se le conocía por su marca, un halcón de color oscuro. Todos pensaron que se trataba de una pelea entre bandas, y nadie sintió su pérdida. Solo el tutor de Ryo pareció descubrir la verdad.
La Academia Militar
Las pruebas de acceso no tardaron en llegar, y gracias al entrenamiento de Ryo, ninguno de los dos tuvo problemas para ingresar. El viaje a la academia fue largo, y durante el trayecto descubrieron que el Príncipe Huang Xiang, de 17 años, también viajaba con ellos.
Por lo que escucharon, el Rey había ordenado crear la academia militar para entrenar a los futuros oficiales del país y a su hijo primogénito. Kanakan nunca había sido una nación guerrera, por lo que no contaba con un ejército regular de calidad. Alonso sabía que hasta entonces, la protección marítima de Kanakan dependía de las Naciones Insulares, a quienes pagaban una importante suma de dinero cada año. Kanakan contaba con algunas fuerzas regulares de infantería y caballería, pero no con oficiales entrenados adecuadamente.
Desde hacía tiempo, se escuchaban rumores de que el Imperio de la Luna Escarlata estaba conspirando para formar una coalición conocida como la Alianza Kooluk. Los ideales y líderes de la Alianza suponían una grave amenaza contra la soberanía de Kanakan, por lo que el Rey decidió anticiparse, entrenando oficiales capaces bajo la tutela de maestros en distintas disciplinas: capitanes de las Naciones Insulares, soldados profesionales de Matilda, Camaro y Falena e incluso hechiceros de Greenhill y Harmonia.
Durante el viaje, muchos alumnos trataron de conseguir el respeto y la amistad del príncipe. Muchos de ellos eran nobles que buscaban una forma fácil y rápida de conseguir poder. Esperaban que el entrenamiento fuera más suave si permanecían cerca del príncipe. Sin embargo, las primeras semanas en la academia mostraron lo contrario. El príncipe no solo no contaba con facilidades, sino que le hacían trabajar más duro que al resto. La misma suerte corrían quienes se mantuvieran a su lado por lo que al cabo de unas semanas, el príncipe pasaba solo la mayor parte del tiempo.
Muchos de sus compañeros en la academia eran nobles, pero los profesores no les trataban con la misma dureza. Incluso parecía que por ser nobles sus entrenamientos fueran más sencillos y suaves. Pero a medida que el resto rehuían al príncipe, Ryo comenzó a acercarse más a su compañía. Los cuatro se fueron convirtiendo en grandes amigos a medida que los profesores les imponían los entrenamientos más duros y los castigos más crueles.
La disciplina fue dura, pero al terminar los dos años de entrenamiento, los cuatro se habían convertido en los mejores cadetes de toda la escuela. El entrenamiento extra y las duras condiciones, mejoraron su rendimiento.
Oficiales en Kanakan
Tras graduarse en la escuela de oficiales, cada uno adquirió un puesto en una rama diferente del ejército. Alonso optó por el mar, Alfred por la infantería y el Príncipe por la guardia real en la capital. Ryo rechazó volver a las Naciones Insulares y aceptó un puesto defendiendo la ciudad junto al príncipe.
Durante varios años, todos prosperaron en sus puestos. Alonso disfrutaba al mando de su propio navío, con el que realizó varias expediciones diplomáticas y de espionaje.
La invasión de la Alianza Kooluk
En el año 421, la Alianza Kooluk lanzó un ataque relámpago sobre Kanakan. Avanzaron rápidamente sin que el inexperto ejército de Kanakan pudiera hacer nada. En pocas semanas, el grueso de sus fuerzas alcanzó los muros de la capital, y todos los ejércitos acudieron en su protección.
Alonso, al mando de varios navíos había logrado bloquear la línea de suministros del enemigo. Sin embargo, la desesperada situación de la capital, le obligó a retirar su embarcación principal y poner rumbo al puerto de la ciudad de Kanakan. Sabía que el enemigo tenía otra ruta de suministros desde el Imperio de la Luna Escarlata, a pesar de las órdenes, su experiencia resultaría más útil defendiendo el puerto de Kanakan que retrasando al enemigo.
En mitad de la noche, antes de llegar a puerto, Alonso ordenó preparar varios botes sobre los que se simularon velas. Dieron un rodeo de varias horas para acercarse a puerto desde el sureste, y al amanecer aparecieron sobre el horizonte con el sol a la espalda. El puerto sufría un bloqueo del enemigo, pero la táctica de Alonso funcionó y logró que se retiraran temiendo enfrentarse a refuerzos de las Naciones Insulares. Para cuando se dieron cuenta del engaño, los barcos anclados en puerto ya habían tomado posiciones. Aunque gran parte de las tropas habían sido destinadas a la defensa por tierra de la ciudad, Alonso fue capaz de frenar y retrasar al enemigo.
La improvisada flota de Alonso, contaba con pocos navíos de guerra. La mayoría eran barcos mercantes desde los que los marineros disparaban flechas. Ni siquiera contaban con acorazados ariete. El combate directo era una estupidez, por lo que Alonso ordenó a todos los barcos permanecer cerca del puerto, unidos por cuerdas y cadenas. De esta forma, podían formar una barrera eficaz que impediría el paso a la flota enemiga. Los acantilados alrededor de la capital, evitarían cualquier desembarco. El enemigo atacó, pero el hundimiento de varias embarcaciones solo fortaleció el muro defensivo. Alonso sabía que si el enemigo atacaba con fuego, estarían perdidos. Sin embargo, pocos barcos enemigos contaban con arqueros, y el enemigo se mantuvo a distancia.
Durante la batalla, Alonso recibió una herida y perdió su ojo derecho. Sin embargo, tras los cuidados médicos más básicos continuó al frente de la batalla.
En mitad de la noche del quinto día de combate, un aullido atravesó el cielo. Desde la ciudad llegó una potente luz que convirtió la noche en día. Todo parecía perdido, pero tras varias horas de incertidumbre, la flota enemiga comenzó a retirarse. Alonso temía una trampa, por lo que ordenó a todos los barcos que permanecieran en su posición. Debían aprovechar el descanso para reparar las embarcaciones, en especial las que habían sido hundidas y que ahora bloqueaban la entrada al puerto.
Sin embargo, el príncipe envió un mensaje urgente reclamando su presencia en el castillo. Cuando llegó a la fortaleza, sus antiguos amigos estaban allí y una terrible oscuridad brotaba del interior. Juntos se internaron en el terror que allí aguardaba, hasta llegar a los aposentos reales.
Allí descubrieron con horror como el Rey se había transformado en una bestia. Estaban heridos y cansados y tuvieron que luchar contra un engendro. La batalla fue dura y atroz, pero finalmente lograron vencer.
Pero cuando desapareció el último aliento de vida del antiguo rey, la runa se iluminó y salto hacia Alfred. Alonso temiendo que se tratara de un último ataque del engendro, y viendo que su compañero estaba demasiado cansado para moverse con su pesada armadura, salto consiguiendo que se desequilibrara y cayera. La luz pasó cerca, pero los dos estaban ilesos. Sin embargo, cuando comenzaba a respirar tranquilo, sintió un fuerte dolor en su mano derecha. La luz había cambiado su trayectoria, describiendo un círculo e impactando sobre su mano. Alonso cayó al suelo inconsciente, pensando que nunca volvería a despertar.
En sueños, pudo sentir la ira del difunto Rey ante el traicionero ataque de sus vecinos. Alonso vio como el Rey desde su terraza veía luchar a muerte a su hijo, y como las tropas enemigas dominaban todo el horizonte. Aunque su hija pequeña estaba a salvo en Silvian, el Rey temía que su larga estirpe terminará de esa manera. Invocó el poder de la runa sagrada, y está tomo el control de todo su ser. Alonso sentía el poder y la ambición de la runa corroer su alma, pero su oscuridad no pudo influir en la alegría y felicidad del joven. La Runa intentó usar contra él sus recuerdos más amargos, en especial su secuestro a manos de piratas, pero Alonso supo controlar su miedo y comenzó a domarla.
Cuando despertó varios días después, a su lado estaban sus amigos y compañeros. Todos se sorprendieron, porque lo primero que hizo fue sonreír y hacer el símbolo de victoria. Todos respiraron aliviados, las cosas parecían mejorar. Sin embargo, ningún Maestro de Runas fue capaz de quitar la Runa Phoenix de la mano de Alonso, ni de explicar lo que allí había sucedido. El príncipe mandó llamar a Jeane, una famosa Maestra de Runas que hacía poco había llegado desde el Reino de Falena. Ella les explicó que se trataba de una Runa Verdadera, tenía su propia personalidad y sus propios objetivos, y nadie podría quitarla si ella no quería.
En secreto sellaron un pacto de silencio por el que no revelarían jamas lo que allí había sucedido. Debían proteger la runa y a su poseedor. Si se conocía el destino del rey, los enemigos de Kanakan contraatacarían y la moral del país caería. El rey se había convertido en un héroe a pesar de todo y así debían mantenerlo.
El Encierro
Una vez restablecido el orden, el príncipe fue coronado rey, y sus fieles amigos ascendieron hasta convertirse en sus generales de confianza.
Alfred adquirió el mando de los ejércitos de tierra de Kanakan y expulsó la amenaza restante. Ryo tomó el control de la marina y persiguió al ejército atacante hasta que fue diezmado. Mientras tanto, Alonso seguía en cama asqueado por no poder entrar en batalla.
Cuando las fuerzas enemigas fueron expulsadas, el grupo mantuvo varias reuniones más para decidir el destino de la Runa. Al nuevo Rey le preocupaba que las noticias de la runa llegaran a oídos de algún noble. Los nobles respetaban a la realeza por miedo al poder de la runa, pero eso se acabaría si descubrían que ahora el símbolo de Kanakan estaba literalmente en manos de un noble de las Naciones Insulares. La actitud del rey enfurecía a Alfred quien seguía sintiéndose culpable por todo lo sucedido. Ryo por su parte estaba más preocupado por el equilibrio de Alonso. Si el antiguo Rey se había transformado en un monstruo destructor, lo mismo podría llegar a sucederle a Alonso.
Discutieron durante semanas enteras, mientras Alonso continuaba encerrado en su habitación. Finalmente, se decidió ocultar al portador para que nadie pudiera descubrir la verdad. Alonso acepto su destino, aunque más preocupado por no poder ver el mar que por su encierro. Mientras tuviera alcohol y recibiera visitas regulares, estaría bien.
Después de buscar durante mucho tiempo el sitio ideal, Ryo y Alfred encontraron unas ruinas subterráneas ocultas. Nadie las conocía, y su construcción las hacia cálidas y confortables.
Alfred siguió negándose a aceptar el encierro voluntario de Alonso. Sin embargo, el Rey estaba decidido y temía la reacción del pueblo y los nobles. Alfred no pudo contener su rabia y golpeo al Rey. Al sentir la ira de la sala, Alonso sintió como el poder de la runa aumentaba. Se alimentaba del odio de la gente, creciendo y fortaleciéndose. Alonso sentía que si no detenía a la runa, seguiría alimentándose y sufriría el mismo destino que el antiguo Rey. Tras calmar a Dragón, Alonso les explicó lo que pensaba y aceptó quedarse en aquel lugar.
Pasaron los años y Kanakan fue reconstruida. Dragón se puso al frente del nuevo ejército profesional de Kanakan, mientras que Ryo se casó con la hermana pequeña del Rey, la princesa Yu Wenling y creó una rama de inteligencia militar con el objetivo de espiar los países vecinos y evitar nuevas amenazas.
A pesar del miedo a perder el control de la Runa, y de las órdenes del mismísimo Rey, Alonso no permaneció encerrado de forma permanente. En secreto, logró comprar una pequeña embarcación a la que llamo Flare, en honor a una antigua heroína de las Naciones Insulares. Con la complicidad de Ryo, partía en solitarios viajes por alta mar.
Sin embargo, durante uno de estos viajes, su barco fue avistado por una de las patrullas marítimas de Kanakan. Como antiguo almirante de la flota y héroe durante la invasión, era indudable que el capitán del navío le reconocería y tendría que dar parte, lo que seguramente llegaría a oídos del Rey. Eso podía suponer el fin de sus escapadas, por lo que hizo sus velas y huyó a toda velocidad.
La persecución duró varios días, hasta que finalmente Alonso tuvo que aceptar su captura. Estaba sorprendido por la habilidad del capitán de aquel barco, y por su temeridad en algunos momentos. Cuando le subieron a bordo, descubrió al mando del navío a Diane su antigua suboficial.
Alonso no estaba seguro de que tipo de explicaciones dar. La última vez que se vieron él la dejó al mando de la pequeña flota que bloqueaba la linea de suministros. Nunca más se volvió a saber de él. Diane, como muchos otros, pensaba que Alonso había muerto en el campo de batalla mientras defendía el puerto de la capital. La flota le consideraba un héroe de guerra. Pero lo peor, es que desde la instrucción habían mantenido una tensa relación de amor y rivalidad.
Durante le viaje de vuelta a Kanakan, recuperaron el tiempo perdido. Los rumores se extendieron entre la tripulación, aunque nadie se atrevía a hablar frente a su capitana.
Frente a la costa de Silvian, Alonso se despidió de Diane y puso rumbo al puerto. Allí le sorprendió Ryo preocupado por su larga ausencia. Aquella misma noche, hablaron de lo que había sucedido entre bromas y risas, y a la mañana siguiente ambos partieron hacia el refugio. Ryo se aseguraría de que la tripulación de Diane mantuviera el secreto y de que sus superiores no recibieran ningún informe. Todo quedaría encubierto como una operación del Cuartel de Inteligencia.
Alonso y Diane siguieron manteniendo citas esporádicas en alta mar, hasta que en el año IS.428 se quedó embarazada. Aquello acabó con la carrera militar de Diane, quién tuvo que dejar la marina. Los rumores del escándalo obligaron al Rey a aceptar la reaparición de Alonso en la vida pública, quien recupero su cargo como Almirante de la Flota Naval de Kanakan. El embarazo de la primera oficial del Almirante de la flota fue la comidilla durante muchos meses, junto con su desaparición y su ausencia. Se extendieron rumores de que Alonso fue enviado por el Rey para espiar la flota de la Alianza Kooluk y del Imperio.
Durante su encierro, Alonso tuvo mucho tiempo para pensar en nuevas reformas y proyectos para la flota, por lo que cuando volvió a tomar el mando, llevó a cabo muchas reformas.
Algunos meses más tarde (IS.428) nació la primera hija de Alonso a la que llamó Kika en honor de su tatarabuela. Pero no fue su único hijo. Año y medio más tarde (IS.430), Diane dio a luz a su segundo hijo, de nombre Gwil.
Posesión
Muchos años atrás, Dragón había dejado su puesto en el ejército para emprender un largo viaje secreto en busca de una cura de la maldición de la runa. Finalmente volvió en verano del año 434. Alfred fue recibido con una celebración por todo lo alto. Sin embargo, el retorno del general quedó ensombrecido por el parto de la princesa Yu Wenling.
Durante el parto, la fiesta continuó a pesar de todo. Alonso aprovechó un momento de tranquilidad para escapar de la fiesta junto con su esposa, Diane. Juntos se abrazaban en una terraza del palacio cuando escucharon como varios nobles salían a la terraza mofándose de la princesa e insultando a su futuro bebé.
Alonso incapaz de contener su ira, perdió el control de la runa mientra abrazaba a su esposa y se convirtió en un pálido ser, la viva imagen de la muerte. Diane perdió la consciencia por la impresión y cayó al suelo, mientras Alonso arremetía contra los nobles.
Alonso no recuperó la consciencia hasta un mes más tarde. Cuando despertó descubrió las trágicas consecuencias de sus actos. Dragón se había declarado culpable para protegerle, y fue desterrado del país y abandonado en alta mar. Diane sufrió la maldad de la runa en su propia carne, y su corazón fue incapaz de soportarlo. Murió antes de caer al suelo. Ryo también perdió aquella noche a su esposa, y casi pierde también a su niña recién nacida.
Tras los trágicos sucesos, el Rey se vio obligado a aislar de nuevo a Alonso. Ryo hizo que su unidad corriera el rumor de que el Almirante Alonso iba a volver a partir en una misión secreta. El rumor cubriría la nueva desaparición para que nadie hiciera preguntas.
Sin embargo, también atrajo la atención de la familia de Diane en Hefei, quienes exigieron la custodia de los niños. La familia nunca aprobó la elección de Diane, y siempre odiaron a su marido por haber mancillado su honor y la reputación de la familia. También le culparon de la muerte de su hija, de no haber sido capaz de protegerla frente al salvaje carnicero, quien además era su amigo. Tras sobornar a varios nobles de la capital, la familia de Diane logró llevarse a los dos niños a su mansión en Hefei.
Segundo encierro
Alonso se vio obligado a recluirse de nuevo en las ruinas, recibiendo visitas regulares de Ryo. En cada visita, Ryo llevaba a su hija, la pequeña Suko, que iba creciendo año tras año. Ryo y Alonso jugaban juntos a los dados y al ajedrez, mientras bebían y hablaban de los viejos tiempos.
A veces, Ryo traía consigo noticias sobre sus hijos. Kika, la mayor era como su padre, rebelde e inconformista. Según Ryo sus tutores no podían controlarla. Intentaban convertirla en una señorita, pero ella se escapaba y se peleaba con el resto de chicos en el puerto. Por otro lado, Gwil tenía el carácter serio y meticuloso de su madre. Su familia quería que se convirtiera en el futuro administrador de la isla y llevara los negocios, pero al igual que su madre, quería unirse al ejército y defender su país.
Ryo mantenía vigilada a la familia, y había logrado infiltrar a uno de sus agentes entre el servicio. Los abuelos de los niños, les contaron desde el primer día que su madre había muerto por culpa de su padre, un borracho. Gwil era un chico muy observador, y nunca creyó todas aquellas mentiras. Incluso llegó a descubrir al agente del Cuartel de Inteligencia. Gracias a él descubrió la verdad sobre sus padres. Por desgracia, el joven sufrió un accidente mientras jugaba con su hermana. Murió con solo 9 años de edad.
Kika, sin embargo, si creyó las mentiras de su familia, y su rencor hacia su padre aumentó tras descubrir que seguía vivo y que les había abandonado. La chica culpaba a su padre de la muerte de su madre y de su hermano. ¿Como era posible que un gran almirante como él, un héroe de Kanakan, fuera incapaz de salvar a su madre? ¿Como era posible que nunca la vengara y matara a su asesino?. Siempre le culpó, porque si su madre hubiera seguido viva, su hermano pequeño Gwil no habría muerto.
La muerte de Gwil fue un momento muy duro para Alonso. Comprendía a la pequeña Kika y se odiaba a si mismo por lo ocurrido durante aquella fiesta.
El Ritual
A principios del año IS.439, el Rey Xian ordenó la construcción de un templo en honor a la runa. La idea procedía de Ryo, quien diseñó un complejo entramado de túneles, pasillos y edificios protegidos tras un muro protector. A finales de año, se comenzó la construcción del templo, bajo la estricta supervisión de Ryo.
Meses después, Dragón regresó de su viaje, con un ritual que le permitiría librarse de la runa. A esas alturas, suponía poco alivio tras haber perdido tanto por su culpa, pero no podía rechazar el ofrecimiento de su amigo.
Tras meses de preparativos ocultos por la construcción del templo, finalizaron los requisitos necesarios para llevar a cabo el ritual de sellado. Tras varios días de abstinencia y ayuno, Alfred comenzó el ritual. Al principio, el poder de la runa fue debilitándose a medida que su brillo se atenuaba.
Alonso centro sus pensamientos en sus momentos felices con Diane y sus hijos, tal y como Alfred le había recomendado. Pero de repente, sintió un profundo pinchazo en la mano derecha y supo que algo iba mal. La Runa no debilitaba su poder, se preparaba para transferirse a un nuevo portador. Intentó apartar la mano, pero ya era demasiado tarde, un rayo de luz muy fino salió disparado de su mano derecha a la de Alfred. Tras la transferencia, ambos perdieron la consciencia.
El Regreso
Tras liberarse de la influencia de la runa, Alonso pudo salir de nuevo al aire libre. Ryo se encargo de simular su regreso desde las Naciones Insulares, donde habría pasado los últimos años en misión diplomática. A su vuelta, fue recibido con una gran celebración, durante la cual el Rey Xian le volvió a poner al mano de toda la flota de Kanakan.
Sin embargo, la fiesta se vio ensombrecida por la ausencia de su hija pequeña, Kika, quien rechazó la invitación y se negó a volver a ver a su padre. Las familias nobles de la capital, tampoco celebraron el evento ya que con la vuelta del almirante, perdieron el control de la flota que se habían disputado durante los últimos años.
El Almirante Bianchi permaneció en la fiesta el tiempo que pudo resistir, le recordaba demasiado a la de años atrás cuando la runa asesinó a Diane. Sin darse cuenta, caminó solitario por los pasillos, hasta terminar en aquella misma terraza, mirando fijamente el lugar donde su esposa murió. Mientras recordaba aquel desgraciado momento, sintió un ligero tirón en el pantalón. La pequeña Suko le cogía del pantalón mirándole con ojos llorosos. Cuando la cogió en brazos y le preguntó que hacía allí sola, la niña respondió que se había perdido y que ya no estaba sola. Después se abrazó a su cuello y le preguntó porque estaba tan triste. Alonso le dijo que hacía mucho tiempo que no veía a su hija, y que no había podido venir a la fiesta. La pequeña Suko le dio un beso en la mejilla y le contestó que entonces ella sería su hija. Los dos volvieron a la fiesta riendo, mientras Ryo salía de detrás de una cortina.
Tras algunas semanas poniéndose al día, Alonso recuperó su puesto como almirante. A pesar del trabajo, siempre encontraba tiempo para visitar a su viejo amigo bajo el templo en construcción, y así fue durante meses hasta que el trabajo estuvo terminado.
En la inauguración durante las fiestas de verano, los tres amigos, se reunieron bajo la sala sellada y bebieron y se emborracharon mientras el Rey y los nobles les rezaban y adoraban. La ironía final llegó cuando Ryo logró que el Rey Xian bautizara la construcción como el Templo del Dragón. El alcohol evitaba que pudieran parar de reír al pensar en todos aquellos nobles que despreciaban el apellido Tennyson, pero que ahora se arrodillaban ante su templo sin saberlo.
Tras la celebración, Dragón les confesó lo que ya sospechaban. La runa estaba ganando fuerza, y cada vez le costaba más controlarla. Sin embargo, sabía como evitarlo. A partir de ese día, dormiría junto con la runa en un largo letargo. Solo cada tres años, despertaría para reunirse con sus compañeros. A pesar de las objeciones de Alonso, tuvieron que aceptar las condiciones de Alfred, quien esa misma noche comenzó su largo letargo de tres años.
A lo largo de los meses siguientes a su vuelta, Alonso trató de contactar con su hija en numerosas ocasiones. Incluso llegó a chantajear a la familia de su mujer para que la hicieran cambiar de opinión. Sin embargo, la niña era tan cabezona como su padre, y no hubo forma de conseguirlo. Cuanto más le rechazaba su hija, más unido se sentía a la pequeña Suko. La visitaba tan a menudo como podía, le contaba historias e incluso se la llevó en más de una ocasión con la flota.
Lianne
En una de sus frecuentes visitas a la pequeña Suko, Alonso conoció a quien se convertiría en su segunda esposa. Su nombre era Lianne, era joven y tenía una larga cabellera rojiza. Lianne en aquella época era la tutora de Atsuko, cuidaba de la niña y la educaba. También era la encargada de detener a su tío Alonso siempre que quería llevársela de aventuras.
En una de las ocasiones, Lianne acompañó a Atsuko, mientras su tío Alonso se la llevó a visitar su familia en las Naciones Insulares. Un viaje largo al que Ryo no pudo asistir, o según Alonso, no quiso asistir.
El viaje fue largo, y ambos terminaron intimando. Una vez en Obel, ambos se prometieron en sus playas bajo el atardecer, mientras Atsuko jugaba en la arena con su prima Bernadette. Al volver a Kanakan, ambos estaban felizmente casados. Sin embargo, Ryo no se sorprendió. Algo hizo sospechar a Alonso, que su amigo le había tendido una trampa y que el había vuelto a caer. Pero daba igual, ahora volvía a ser feliz.
Pasaron varios años, durante los cuales la flota perfeccionó sus maniobras y se redujo el número de piratas y contrabandistas. Los nueva normativa de Alonso consideraba los sobornos como faltas graves que suponían la expulsión del cuerpo con deshonores. Ninguna de estas medidas gustó demasiado a los nobles, en especial a la familia Liu. Sus ingresos se redujeron a la vez que las transacciones ilegales no reguladas.
Amenazas
A principios del año IS.445, Alonso y Lianne tuvieron su primera hija, a la que llamaron Elisa.
Durante la celebración del nacimiento de la niña, un hombre de aspecto sombrío se acercó al almirante, y amenazó veladamente a su hija recién nacida. Alonso le dio un fuerte puñetazo, pero el hombre se levantó y se alejó tranquilamente sonriendo. No era la primera vez que lo intentaban, pero Alonso comenzaba a tomárselo en serio.
Semanas más tarde, la flota de Alonso intervino en una venta ilícita en alta mar y detuvo a los contrabandistas. Uno de los suboficiales del almirante contactó inmediatamente con su barco, tras descubrir que uno de los detenidos era su hija Kika Bianchi. Alonso acudió a su encuentro para hablar con la adolescente, que por supuesto rechazó su ayuda y se negó a decirle nada.
Cuando los navíos se acercaban al puerto, y antes de poder desembarcar, llegaron varias barcazas de la guardia de la capital. Demasiado sospechoso que aquella fuera la primera vez que llegaban a tiempo. Todo parecía demasiado preparado. Los hombres de Alonso se negaron a entregar a los prisioneros hasta recibir la orden de su almirante, mientras varios grupos de hechiceros de combate de la guardia se preparaban en tierra.
Evaluó la situación, si entregaba a los presos y a su hija, todos ellos acabarían en prisión recibiendo la condena más dura. Muy probablemente su hija no aguantaría más de un mes allí dentro. Habían sido lo suficientemente idiotas para caer en esa trampa, pero sus hombres habían comprobado que el cargamento era falso. Si se negaba a entregar a los presos, sus hombres le seguirían sin importar las consecuencias. En ese caso todo dependería de la guardia de la ciudad. Si decidían atacar, el contraataque de la marina les convertiría en fugitivos. Si se negaban a atacar y liberaban a los presos, la reputación de Alonso como almirante desaparecería.
Alonso ordenó que sus hombres tomaran posiciones de ataque, y que los marinos que habían abordado el barco enemigo subieran a cubierta a la vista de todos y preparados para devolver cualquier agresión. Bajo ninguna circunstancia debían amarrar los barcos, porque hasta entonces cualquier ataque o intento de agresión sería considerado como un abordaje y sus hombres estarían en pleno derecho de defenderse. Dio sus órdenes en alto para que fueran escuchadas por todos los presentes, guardias, marineros y prisioneros. Después desembarcó y se dirigió con calma a encontrarse con el magistrado jefe.
Cuando llegó vio a toda la sesión reunida, incluso Ryo estaba allí. Sin duda, todo aquello había sido preparado desde hacia mucho tiempo, pero lo que no habían podido evitar era la presencia de Ryo en la sala. Con solo mirarle, Alonso sabía que tenía algo preparado.
Cuando el magistrado le exigió una explicación por su negativa a entregar los presos, Alonso simplemente se rió. Alonso miró fijamente al magistrado, mientras decía que aquello era imposible. Desde hacía unas horas, el cargo de almirante solo era honorífico. Le había solicitado al rey quedar al cargo de la escuela de instrucción. Sin embargo, hasta que el Rey Xian no designara a un sucesor, nadie podría firmar la orden de transferencia. Alonso miró a Ryo, y vio como este hacía un gesto a uno de sus agentes.
Mientras la cámara deliberaba que hacer y se enviaba un mensajero al Rey, entró uno de los guardias corriendo. Los prisioneros se habían liberado y habían recuperado su barco tomando como a los marinos como rehenes. Los furiosos magistrados preguntaron porque la guardia no intervino. Ryo se levantó y le indicó a la sala que hasta que no desembarcaran era responsabilidad de la marina, estaba fuera de su jurisdicción.
Mientras los magistrados aun estaban asumiendo lo sucedido, volvió el mensajero que habían enviado al Rey. Alonso seguía siendo el almirante, el Rey no tenia noticias de ningún cambio. Alonso aseguró haberse equivocado y salió de la sala disculpándose. Como aun seguía siendo el almirante debía tomar su puesto y capturar a unos secuestradores.
Mientras salía de la sala, Ryo le dio el alto. Anunció en voz alta que aquellos hombres eran culpables de contrabando, secuestro y alta traición por lo que la marina podía ejecutarlos sin miramientos o hundirles a las profundidades del mar. Más valía que no los dejara escapar, en sus oficinas guardaba imágenes y datos de todos ellos.
Alonso comprendió que ese había sido el juego de Ryo desde el principio. La única incógnita en su juego debió ser la forma en que Alonso reaccionaría. Al llegar a puerto, ordeno a todos sus barcos que se prepararan para perseguir y destruir el barco enemigo, pero que se mantuvieran a varias millas de distancia.
Persiguieron durante días el navío, manteniendo siempre las distancias. A las dos semanas, un barco mercante les interceptó para entregar provisiones. Uno de los tripulantes se acercó a Alonso y le entregó un mensaje codificado de Ryo.
Cuando el barco de suministros se retiró ordenó a toda su flota entrar en estado de batalla y dirigirse a la máxima velocidad posible hacia el objetivo. Ordenó a sus magos que tuvieran listos sus hechizos más poderosos. A medio camino hacia el barco enemigo, encontraron una barca a la deriva. En ella flotaban los marinos secuestrados. Tras ser rescatados, la flota de Alonso redujo a astillas el barco enemigo. Nadie sobrevivió.
A la vuelta a puerto, envió un informe a los magistrados y acudió a hablar con Ryo. Este le confirmó que todo había sido una estratagema de los nobles para desacreditarle. Por suerte todo salió mejor de lo esperado. Sin embargo, ambos sabían que lo volverían a intentar. El puesto de director de la escuela de instrucción militar estaba a su disposición, y con una niña pequeña de la que cuidar, quizá no era tan mala idea.
Ryo le indicó una carpeta con varios mapas. En ellos aparecían varias islas no registradas en ningún otro mapa. Su hija y el resto habían sido llevados a una de aquellas islas. Ryo se había tomado la libertad de explicarle algunos temas de su pasado. Alonso sentía curiosidad, sin embargo, experiencias pasadas le habían demostrado que era mejor no saberlo.
Tras observar los mapas con detenimiento, Alonso seleccionó una de las islas desconocidas. Sería perfecta para una nueva academia militar alejada de interferencias y nobles.
Tras discutir con el Rey Xian el proyecto, Alonso dejó su puesto de almirante a uno de sus suboficiales de más confianza y se dispuso a preparar las instalaciones de la academia.
La nueva Academia
Medio año tardaron en terminar las instalaciones, y medio año más en buscar y convencer a los nuevos profesores y entrenadores. Alonso se trasladó definitivamente a la isla con su esposa y su hija pequeña, y al comenzar el curso, la academia fue todo un éxito, incluso mayor que el de la antigua academia. Muchos hijos de nobles acudieron como años anteriores, pero sin facilidades o sobornos, pocos aguantaron más de un mes.
Una vez establecido, Alonso buscó recuperar el contacto con Kika. Finalmente logró contactar una cita entre ambos en alta mar. Fue una reunión tensa, el primer contacto en muchos años. Kika aun siendo una adolescente, había sido capaz de liderar un grupo de hombres fieles. No le habían hecho daño a nadie, solo buscaban dinero fácil. Tampoco había mucha diferencia respecto a su niñez, o la de Dragón.
Su segundo encuentro, fue aun más tenso. La chica quería saber toda la verdad sobre la muerte de su madre. Alonso no estaba seguro de que le había contado Ryo, pero daba igual, esa chica sabría diferenciar la verdad de una mentira, era inútil ocultarlo por más tiempo. Ambos se sentaron frente a varias botellas de vino, y Alonso comenzó el relato de toda su vida.
Al terminar, Kika se levantó y volvió a su embarcación. Se fue sin despedirse, ni mediar palabra. Alonso volvió a casa con Lianne y Elisa, aliviado en cierta forma de que alguien más conociera la verdad.
Tres meses más tarde, Kika le hizo llegar un mensaje acordando otra reunión. Al reunirse después de tanto tiempo, fue Kika quien rompió el hielo sacando una botella de buen vino de Silvian. La chica le habló de su infancia y de lo que sentía. Aun le guardaba rencor por la muerte de su madre, pero comenzaba a comprender por lo que tuvo que pasar.
Ambos siguieron manteniendo sus reuniones periódicas cada quince o veinte días. Incluso Alonso llegó a llevar a alguna de ellas a la pequeña Elisa. Después de todo Kika era su hermana mayor.
En el año IS.450, Alonso volvió a su academia militar para comenzar a preparar la nueva promoción y sus pruebas. Sin embargo, aquel año iba a ser distinto.
En la siguiente reunión con su hija Kika, esta le pidió ayuda para ingresar en la academia militar de ese año. Una petición de aquella magnitud ponía en peligro la posición de Alonso y la de toda la academia. Además de que era difícil conseguir el ingreso para una chica con tanta edad. Sin embargo, Kika no buscaba el acceso solo para ella, sino también para dos más de sus hombres.
Antes de aceptar, Alonso quería conocer sus motivos. Kika le confesó que el resto de sus hombres la habían abandonado meses atrás. El ingreso en la academia suponía una nueva oportunidad, quizás no para entrar en el ejército de Kanakan, pero siempre había trabajo para capitanes competentes y con experiencia.
Tras mucho meditarlo, Alonso aceptó su proposición, con la condición de que debían obedecer todas las órdenes y que al primer problema serían expulsados.
Cuando el curso comenzó, se presentaron los tres con documentos falsificados. Ambos se presentaron como hermanos, que habían viajado desde Middleport para ingresar en la academia. Kika conservaba su nombre, pero los otros dos chicos habían adoptado, el nombre de los suboficiales de la tatarabuela Kika. Uno de ellos se hacía llamar Hervey, mientras que el otro dijo llamarse Sigurd.
Aquel curso transcurrió de forma normal, sin ningún percance en particular.
El verano siguiente (año IS.451) coincidía con el despertar de Dragón. Los dos amigos de Kika decidieron visitar a sus familias, mientras que Kika viajó con Alonso y Ryo hasta el Templo del Dragón. Aquel año habían muchos visitantes en el templo, por lo que fue especialmente difícil ocultar el acceso de Kika. Después de todo, solo Alonso, Ryo y la familia Real tenían acceso a la cámara sagrada.
Kika se quedó sorprendida al conocer a Dragón y ver con sus propios ojos la runa asesina. Sin embargo, tras una larga noche bebiendo, se sintió como en casa.
Tras el efímero mes de descanso, los alumnos volvieron a la academia junto con los novatos de la nueva promoción. Sin embargo, Alonso tenía previsto un curso especial para oficiales navales, uno que daría él mismo.
Durante aquella promoción llegaron algunos alumnos que rápidamente destacaron sobre el resto. Mike Newell demostró ser un brillante estratega y un hábil táctico, además de contar con un talento natural para el espionaje. Ryo siguió su progreso desde los primeros informes. También contaron con una brillante hechicera llamada Key, con una afinidad especial con viento y agua. A los dos les acompañaba en todo momento Shen, un hábil guerrero, con dotes de liderazgo y gran dominio de varias tácticas de combate.
Rebelión
El último mes de ese mismo año, Alonso tuvo una reunión secreta con Ryo cerca de la costa de Silvian. Como jefe de inteligencia, Ryo le confió que las cosas se habían vuelto muy inestables en la capital.
Los nobles dominaban cada vez más puestos en el ejército y en la administración. Incluso los consejeros del Rey Xian estaban fuertemente posicionados hacia uno de los bandos dominantes. El Rey en una conversación privada le había rebelado que ya no confiaba en nadie. Sin embargo, lo que más terror le daba era morir dejando el trono a su incompetente hijo, quien había demostrado en numerosas ocasiones su maleabilidad y su falta de personalidad.
En absoluto secreto, el Rey firmó órdenes selladas para distintos oficiales, con el curso a seguir en caso de un golpe de estado. Ryo sería el encargado de distribuirlas. Solo Ryo conocía el nombre de los escasos hombres de confianza del Rey.
Alonso consultó sus órdenes. En ellas, el Rey le pedía que usara la academia militar para cribar los oficiales leales, de los que se venderían a los nobles. También le ordenaba la creación de una flota lo más secreta posible que pudiera usarse en caso de un golpe de estado o de una guerra civil para instaurar de nuevo la paz.
Ryo le confirmó que había recibido órdenes parecidas. Ya había creado varias unidades con oficiales de élite, que habían sido mandadas al extranjero en misiones de espionaje y sabotaje. Esas unidades solo recibirían órdenes directas del Rey, y contaban con libertad para rechazar cualquier orden de un superior.
Ryo y Alonso hablaron durante muchas horas del estado de la nación, y tomaron decisiones importantes que influirían en su futuro.
Finalmente, Ryo le confió el último deseo del Rey Xian. En caso de que los nobles corrompieran por completo el estado, el Rey prefería acabar con su linea de sangre y con todos los privilegios, instaurando un estado controlado por el pueblo, antes que por los nobles. Esas palabras en la boca de cualquier otro hubieran sido consideradas como alta traición, sin embargo, era el Rey mismo quien las había pronunciado.
Ambos sabían lo que eso significaba. El Rey estaba organizando un golpe de estado contra su propio hijo, una guerra civil. Con tiempo y planificación, el proceso podía ser sutil y preciso como un cirujano, pero si fallaban se convertiría en una carnicería.
Al volver a la academia tras la reunión, Alonso inició una criba personal de los alumnos de la academia. Tras entrevistarlos personalmente, los separó en grupos. Los alumnos leales y de confianza recibieron entrenamientos intensivos de los mejores profesores. Por otro lado, los alumnos dudosos quedaron al margen, con recursos innecesarios y conocimientos defectuosos.
Meses antes de terminar el curso, seleccionó a los alumnos leales con mejores calificaciones, y sin lazos personales. Entre los miembros del grupo, se encontraban Kika y sus dos compañeros. El grupo partió hacia alta mar en barco y tras reunirse con Ryo, recibieron órdenes específicas del mismísimo rey.
Debían formar una unidad marítima secreta. Kika quedaría al mando de la unidad que sería llevada a una isla desconocida. Cada cierto tiempo recibirían barcos, provisiones, equipo e incluso artillería, pero en general solo podían depender de ellos mismos. No llevarían uniforme, ni recibirían órdenes de ningún superior excepto Kika.
La unidad nunca volvió a aparecer. Cuando regresó a la academia, envió varios grupos de rescate. Encontraron restos de un naufragio pero ningún superviviente.
Nuevos Talentos
Durante el mes de descanso de ese mismo año, Alonso decidió trasladar a Lianne y a la pequeña Elisa a la ciudad de Qlon. Sabía que los años siguientes las cosas se pondrían realmente difíciles y que la academia no volvería a ser segura. El traslado se realizó en el más absoluto secreto.
Cuando se preparaba para partir rumbo a la academia, Alonso recibió la visita de un grupo de jóvenes. Decían ser nuevos alumnos de la academia, que habían perdido su barco por rescatar a un par de chicas secuestradas. Al principio se negó a ayudarles, pero más tarde pensó que tal vez mereciera la pena.
Juntos partieron en dirección a la academia. Sin embargo, Alonso debía acudir antes a otra cita. Se reunió con su hija en alta mar, y le informó del estado de la situación. Las cosas no habían cambiado demasiado.
Una vez en la academia, los chicos se mostraron sorprendidos de que él fuera el director. Vaya, ¿tan incompetente parecía?. Aquel grupo de nuevos reclutas, le llamaron la atención desde el primer momento. No solo por haber viajado con él, sino también porque ninguno de ellos había nacido en Kanakan ni tenía ningún tipo de contacto con los nobles. En cierta forma, aquellos chicos le recordaban a sus inicios, cuando los tres llegaron por primera vez a la academia.
Su corazonada no tardó en demostrarse, cuando uno de ellos pidió hablar en privado con él. Valeria había viajado desde Vinay del Zexay buscando a su padre. Un hombre al que no conocía de nada, ni siquiera su nombre. Su única pista era aquella academia militar. Sabía que su padre había estudiado allí.
Con solo mirar sus ojos, Alonso estuvo seguro de a quien se refería. Aquella mocosa de allí, era la hija de Dragón, y le estaba preguntando a él sobre su padre. Había llegado muy lejos para llevarse una decepción, sin embargo, Dragón dormía y no podía ser despertado. La chica tendría que esperar aun dos años más. Alonso confirmó que sabía quien era su padre, le conocía. Sin embargo, en ese momento no podía decirle nada. Solo si lograba superar los dos años de academia militar le llevaría ante él.
El plan enemigo
El año pasó y terminó llegando el verano del 453. Aún faltaba un año para que Dragón volviera a despertar. Ryo y él habían hablado durante mucho tiempo, sobre como le afectarían los cambios. ¿Volvería a descansar en la cripta? ¿O sería mejor sacarle de Kanakan y llevarle a un lugar más seguro?.
Sin embargo, no hubo tiempo para todo aquello. El enemigo se movilizó y comenzó a actuar antes de lo previsto. A mediados de Junio del 453, Ryo fue detenido y acusado de un cargo de alta traición. Un montón de basura relacionada con la Runa Phoenix.
La noticia tardó en llegar hasta la academia, pero cuando Alonso se enteró, partió de inmediato. Al llegar a Kanakan, Ryo ya había sido juzgado y condenado. Alonso solicitó audiencia diariamente con el Rey Xian, pero sus consejeros rechazaron cada una de ellas aduciendo que el Rey tenía serios problemas de salud. Sin duda los conspiradores habían decidido comenzar a actuar, muy probablemente el Rey estaría siendo envenenado.
Al ver el estado de la situación, Alonso comenzó a planear una ruta de huida que llevara a padre e hija hasta las Naciones Insulares, donde estarían seguros. Después sería el momento de actuar y salvar al Rey. Sin embargo, cuando le contaron sus planes a Ryo la víspera de su ejecución, este los rechazó.
Alonso y la joven Atsuko pasaron toda la noche junto a Ryo. Nadie sabe de que hablaron, pero al día siguiente, la joven permaneció impasible durante la ejecución de su amado padre. Ryo fue ejecutado el 31 de octubre del año 453.
Alonso odiaba tener que abandonar a Atsuko, pero sabía que estaría segura. Su principal deber en esos momentos era comprobar el estado de la academia. Aquel iba a ser el primer año del Príncipe, y de gran cantidad de nobles. El director debía dejar clara su política disciplinaria desde el primer día, y ya había perdido demasiado tiempo.
Nada más llegar a la academia pudo comprobar lo crítica que era la situación. Varios alumnos le avisaron para que huyera. Había sido destituido y habían traído un nuevo director que mimaba a los nuevos reclutas. El entrenamiento era decadente y habían dado órdenes de detener a Alonso en cuanto apareciera.
Alonso no tuvo más remedio que huir, sin tiempo siquiera para coger agua y provisiones. Su barco era pequeño y veloz, y conocía mejor que nadie las corrientes del lugar. No le costó escapar a sus perseguidores, y puso rumbo inmediatamente a Qlon.
Tras muchas horas navegando sin descanso, desembarcó en una playa cercana a Qlon. Estaba seguro de que alguien había filtrado información, y no quería jugarse la seguridad de su mujer y su hija.
Al acercarse a la casa descubrió que algo iba terriblemente mal. Todas las portezuelas estaban cerradas sobre las ventanas. Tras comprobar el resto de la calle, le pareció ver movimiento tras varias ventanas. Aquello era una trampa.
Necesitaba pensar un plan, pero recordó que varios de sus alumnos habían sido destinados como oficiales a aquella ciudad. Newell era de confianza y sabría como ayudarle, lo difícil era encontrarle. Usó todos sus contactos en los bajos fondos, hasta descubrir la pensión donde se alojaban. Cuando llegó, se sorprendió de que estuvieran esperándole.
Newell le confirmó que le habían tendido una emboscada. Tenían la esperanza de que se diera cuenta a tiempo, y fuera en su busca. La guardia retenían a su esposa y a Elisa en una granja a las afueras. Los tres jóvenes le dieron toda la información que tenían, e incluso se ofrecieron a acompañarle. Sin embargo, Alonso rechazó su ofrecimiento. Ya les había involucrado suficientemente.
Alonso acudió a la granja y vigiló el lugar durante varias horas. Todo parecía tranquilo, y empezaba a pensar que aquellos chicos le habían tendido otra trampa, cuando vio salir a uno de los guardias. Solo llevaba el sable encima, pero esperaba que fuera suficiente. Acechó a su objetivo, acercándose en silencio. Y cuando estuvo lo suficientemente cerca, le cortó el cuello con un cuchillo. Entornó ligeramente la puerta y vio a dos guardias. Cada uno de ellos retenía a una de las chicas como rehén.
Alonso sabía que solo podría atacar a uno de los dos, solo podría salvar a una de las dos. La única opción era rendirse, tal vez así las dos vivirían. Al ver la duda en sus ojos, Lianne dejó caer una lágrima, susurro algo con sus labios, y se lanzó contra el cuchillo que sujetaba su cuello. El otro guardia se distrajo el tiempo suficiente para que Alonso se adelantara y le cortara la cabeza de un solo golpe. Su siguiente golpe, fue para el guardia que aun sostenía a Lianne.
El corte era demasiado profundo, la sangre salía sin que Alonso pudiera detenerla. Se había ido, ya no quedaba vida en sus ojos. Alonso le dio un último beso en los labios, y recogió a Elisa que aun estaba dormida, pero afortunadamente ilesa.
Alonso volvió a su barco y puso rumbo a la isla secreta para reunirse con Kika y su unidad.


